los conquistadores •
the conquerors
130
·amura·
Emperor Hirohito
1999
Impresión fotográfica
Gelatin silver print
149,2 x 119,4 cm
Collection Diego Cortez, New York
© Hiroshi Sugimoto, 2007
Lightning Fields 012
2006
Impresión fotográfica
Silbergelatineabzug/ Gelatin silver print
149,2 cm x 119,4
© Hiroshi Sugimoto, 2007
la cámara durante toda la proyección de la película. El
resultado es un sintético rectángulo, intensamente
blanco y luminoso, en el que resuena el eco del arte
minimalista de las décadas de los 60 y los 70. Si toma-
mos en cuenta que, para lograr la sensación de movi-
miento, la proyección cinematográfica recurre a 24
cuadros fijos por segundo, y que Sugimoto comprime
en una sola imagen la información proyectada duran-
te dos horas, se revela ante nosotros la luz como la
esencia de ambos medios. En el recuadro blanco de la
pantalla de cine quedan registrados el tiempo y el
cambio, evocando quizá el concepto de vacío en la
práctica espiritual zen. Las horas blanquecinas, los
momentos tardos se encuentran retratados en estas
instantáneas demoradas, en las que el aparente vacío
de información es pura saturación.
Otra forma de temporalidad la encontramos regis-
trada en la serie
Portraits
, (1999). Los retratos están
tomados en el Museo de Cera Madame Tussauds, de
Londres. Las momificaciones de la vida que atestan los
museos de cera cobran un nuevo semblante bajo el
lente fotográfico de Sugimoto. Como en Dorian Gray, el
tiempo se detiene en las inevitables falsificaciones de
la vida que son estos personajes. Pero el aspecto iluso-
rio y el simulacro desaparecen tras la apariencia del
exacerbado realismo bajo el cual estos retratos bien
podrían en un descuido ponerse a respirar. En esta
serie, como en la de
Dioramas
(1975-1999) Sugimoto
explora un fenómeno similar. Los dioramas fotografia-
dos en losmuseos de historia natural ponen en tensión
la problemática que ha acompañado a la fotografía
desde su invención: la ambigua y frágil bisagra entre la
realidad y la ficción, la verdad y la verosimilitud. El
aspecto falso y artificial que todo diorama desprende
phy. Sugimoto leaves the camera shutter open
during the entire projection of the film. The result
is a synthetic rectangle, intensely white and lumi-
nous, which echoes theminimalist art of the 1960s
and 1970s. If we take into account that in order to
achieve the sensation of movement, the cinemato-
graphic projection runs for 24 frames per second
and that Sugimoto compresses all the information
projected in 2 hours into a single image and the
light is revealed before us as an essence of both
media. Time and change are recorded in the white
window of the cinema screen, perhaps evoking the
concept of void in Zen spiritual practice. The
whitish hours and the long moments are captured
in these delayed instants, in which the apparent
void of information is pure saturation.
We find another form of transience captured in
the series
Portraits
, (1999). The portraits are taken
at Madame Tussaud’s Wax Museum in London.
The mummies of life displayed in wax museums
take on a new face in Sugimoto’s camera lens. As in
Dorian Gray, time stands still in the inevitable for-
geries of life that these wax characters represent.
But the illusionary aspect and the simulation
disappear behind the appearance of the exacerba-
ted realismunder which these portraits could well
come to life at any moment. In this series, as in
the series
Dioramas
(1975-1999), Sugimoto explo-
res a similar phenomenon. The dioramas photo-
graphed in natural history museums stress the
problem that has hindered photography since its
invention: the ambiguous and fragile hinge between
reality and fiction, truth and plausibility. The
false and artificial aspect that all dioramas