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·amura·
inmersas en el bosque de pinos, las playas se llenan,
unos prefieren las tranquilas del lado oeste, otros las del
este, donde golpean las olas del Atlántico, entre las cua-
les pescan las focas. Las más elegantes tiendas de ropa
visten las avenidas, la avenida Gorlero brilla de colores
por sus anuncios, los casinos imitan a Las Vegas y los
restaurantes cascabelean con las voces y el ruido de
los cubiertos, sirviendo los mejores mariscos, parrilla-
das de pescados, embutidos o suculentas carnes.
Las playas empiezan su vida tarde porque las no-
ches son largas, y descubrir el amanecer desde playa
Brava es un goce diario. Hacia el norte, las playas del
Atlántico se alargan con sus dunas de arena dorada, las
olas desafían alos barcos y nos aventuramos hasta el
encantador pueblo pesquero de José Ignacio, dominado
por su faro, pasando La Barra, pequeña aldea de bellas
casas donde desemboca el arroyo Maldonado, lugar fa-
vorito de los surfistas.
La Isla de Lobos, a seis millas de la costa, es un refugio
para 300,000 focas sureñas, y fue declarado reserva natu-
ral. Las lagunas costeras son el hogar ideal para la variedad
de aves que allí abundan, como pelícanos, patos, garzas,
que encuentran sus alimentos favoritos en esos sitios.
Aprovechando los dos días en Punta del Este, no fal-
tamos a la cita de la tarde para tomar el té con sabrosos
pasteles en el famoso Hotel Art Las Cumbres, que domi-
na, desde la Colina de la Ballena, el espectacular escena-
rio de la Bahía de Punta del Este, donde se acaba el Río
de la Plata y empieza el océano. Es un lugar ideal para
encontrar a los famosos, los que llenan las páginas del
visitors come to dine, to see and be seen. Restaurants
and fashion change style, parties are held in the man-
sions hidden in the pine forests and the beaches are
packed: some prefer the peaceful ones on the west side
while others like the ones on the east side, where the
Atlanticwaves lashthe coast andseals fish. Elegant bou-
tiques adorn the avenues, Gorlero Avenue glows in the
different colors of the ads, the casinos imitate Las Vegas
and restaurants, serving the best seafood, fish parril-
ladas, sausages and succulent meat, ring with voices
and the clatter of the silverware. The beaches come to
life in the afternoons because the nights are long and
watching the sunrise every day at Brava beach is a
delightful experience. To the north, the Atlantic beaches
with their golden sand dunes stretch out, waves chal-
lenge the boats and we reach charming José Ignacio, a
fishing village guarded over by its lighthouse, passing
La Barra, a small town of beautiful houses where the
Maldonado stream flows. It is a favorite of surfers.
Isla de Lobos, six miles from the coast, is a shelter
for 300,000 southern seals and was declared a natural
reserve. The coastal lagoons are home to a great vari-
ety of birds like pelicans, ducks and herons, which
find their favorite foods in these places.
Taking advantage of the two days in Punta el Este,
wewere sure to keep an afternoon appointment to have
tea and the delicious cakes served in the renowned
Hotel Art Las Cumbres. Set on Colina de la Ballena
(Whale Hill), it overlooks the spectacular scenery of
Punta del Este bay, where the Río de la Plata ends and
compás int •
compass int
Espectacular escenario de Punta del Este,
donde se acaba el Río de la Plata y empieza
el océano
Spectacular scenery of Punta del Este
bay, where the Río de la Plata ends and
the ocean begins