La Polinesia Francesa - page 110

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·amura·
planeta azul •
blue planet
hacerme a la mar no dudaron ni un momento en desha-
cer sus compromisos terrenales y llegar puntuales y
felices a la cita.
Ya todos juntos, y como niños chiquitos abriendo
sus regalos en navidad, preparamos nuestros arreos
de buceo y nos hicimos a la mar. El primer lugar que
visitamos fue el barco hundido conocido como
C 58
Anaya
. Nos costó trabajo encontrarlo pues los fuertes
vientos huracanados lo habían movido de su lugar ori-
ginal. Ya localizado descendimos a él con gran emo-
ción, poco a poco la gran figura fantasmagórica del
imponente navío de combate fue apareciendo frente a
nuestros ojos. Cuando llegamos al fondo pudimos ver
que hasta esa profundidad de 100 pies, en que se
encuentra el pecio, las fuertes marejadas habían lle-
gado, pues algunas de sus partes se encontraban
esparcidas lejos de sus lugares habituales. Seguimos
con nuestra primera exploración submarina después
del paso del huracán Dean, en el resto de lo que fuera
un gran barco de guerra.
Nuestra sorpresa fue enorme al descubrir en medio
de esos fierros retorcidos a los enormes cardúmenes de
peces de vistosos colores y alegres movimientos. Aquí
se encontraban las grandes barracudas, los alegres jure-
les, los sabrosos boquinetes, la imponente morena
verde y muchos más de los viejos habitantes del lugar
que ya eran tan familiares para nosotros.
Definitivamente era nuestro día de suerte, pues una vez
más, y en pocas horas, pude gozar de la presencia de las
estilizadas rayas águilas que hicieron su aparición
saliendo de la nada y en formación simétrica, semejando
companions in adventure, Pablo Simon, Hilario
Itriago, and Armando Gasse. Just as soon I located
them by telephone and informed them that the
water was clear that I was planning to go to sea,
they decisively dropped all earthly commitments
and punctually showed up for our meeting.
In a group, and just like small children opening
Christmas presents, we prepared our gear and set
sail. Our first stopping-off point was the shipwreck
known as
C 58 Anaya
. It was hard to find because
the hurricane force winds had moved it from its
original spot. Once located, we set foot with great
excitement on this great phantasmagorical form
as the shape of an imposing battleship began to
unfold itself before our eyes. When we got down to
the bottom we were able to see that the strong
tidal swells had even reached depths of 100 feet,
where the wreck was, given that some of it parts
were strewn far from their habitual places of rest.
We continued our underwater exploration after
the passing of hurricane Dean in and around the
remains of what had been a great warship.
Our surprise was enormous when, amidst the
tangled metal, we distinguished huge shoals of
fish of eye-catching colors and joyful movement.
We could see the large barracudas, vivacious macke-
rels, the tasty snappers, the imposing green eel,
and many more of the old inhabitants of the place,
already so familiar to us. This was definitely a
lucky day for, one more time and in the space of a
few hours, I was able to enjoy the presence of the
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