·amura·
38
compás int • int compass
Partrige Pass y Frantic Follies
A las 6 de la mañana ya estaba listo para dar una vuelta
a la orilla del río mientras me observaba el águila. Tem-
prano pasó Charlie pormí con su jeep y nos fuimos hacia
el sur, entre paisajes suntuosos de montañas nevadas
y lagos que enmarcaban el bosque boreal con árboles
largos y delgados con más de 200 años de edad. Nos
detuvimos en Robinson Roadhouse, un antiguo puesto
de comercio con sus cabañas construidas con los tron-
cos de piceas, junto a la vía del tren que uníaWhite Pass
a Yukon River, adornada con los postes del telégrafo.
Por aquí pasaron aventureros que buscaban oro y otros
tesoros, con esperanzas de riqueza. Los muros de ma-
dera a medio caer y los techos a punto de irse al suelo
retumbaban las historias de esos pioneros que iban ha-
cia la última frontera en la Fiebre del Oro de Klondike.
Roadhouse era como un hotel donde descansaban los
mineros en camino hacia la Yukon River y tenía un salón
donde ocurrían diversión y peleas. Fue un lugar famoso
en su tiempo y su dueño, William Robinson era conoci-
do como el “contundente y sin rodeos”.
Dejando el fantasma del pasado, nos internamos por
una carretera de tierra, pasando el río que corría como un
torrente y donde observamos unas cabras salvajes con
su largo pelo blanco que caminaban en los altos acanti-
lados. Empezamos a subir por un camino cada vez más
duro entre el bosque para llegar al Partrige Pass Passage
donde esperábamos ver unos caribúes u osos pero no
había actividad ninguna y sólo las placas de nieve refle-
Partrige Pass and Frantic Follies
At 6 am I was ready for a walk at the edge of the
river while the eagle watched me. Charlie picked
me up early and we went to the south, amidst lush
snowy mountains and lakes that framed the bore-
al forest with long, thin trees more than 200 years
old. We stopped at Robinson Roadhouse, an an-
cient commerce post, with cabins built of spruce
logs, next to the railway pass linking White Pass
to Yukon River, decorated with telegraph poles.
Many adventurers came here searching gold and
other treasures, in hopes of wealth. The wooden
walls and ceilings about to fall echoed the histo-
ries of pioneers who went to the last frontier of
the Gold Rush of Klondike. Roadhouse was like a
hotel where miners rested on their way to Yukon
River, and it had a saloon where fun and fights
took place. It was a famous place on its time,
and his owner, William Robinson, was known as
“strong and blunt”.
Leaving the ghost of the past, we entered a dirt
road, passing the river that flowed like a stream
and where we saw wild goats with long white hair
that walked on the high cliffs. We started to climb
down an increasingly tough path through the for-
est to get to Partrige Passage Pass, where we ex-
pected to see caribous or bears, but there was no
activity. Only the snow reflecting tha clouds that
roamed the sky. We kept going up, watching the
1. Pesca en el lago/
Fishing at the lake.
1