·amura·
51
Herencia rusa
En Anchorage y diversas ciudades de Alaska, aún queda
huella de la tradición rusa que alguna vez pobló esos
parajes. En la arquitectura de algunas construcciones,
es posible observar esas elegantes cúpulas y estiliza-
dos y coloridos iconos que reflejan la influencia de al-
gunos de sus primeros pobladores. En 1784, cuando
Grigory Shelikhov estableció la primera colonia perma-
nente en la bahía de Three Saints, en la isla Kodiak, los
tramperos y comerciantes de pieles rusos ya habían
comenzado a explotar la riqueza de recursos natura-
les de Alaska. Una década después, Catalina la Grande,
mediante una solicitud de Shelikhov, aceptó estable-
cer una misión ortodoxa en ese lugar; con la llegada de
sacerdotes y misioneros, se marcó un hecho histórico
pues la evangelización ayudó a forjar los lazos entre los
comerciantes rusos y las tribus nativas de Alaska, que
eran su principal fuente de mano de obra.
Posteriormente, en 1799, se otorgó a la Russian-
American Company, a cargo de Aleksandr Baranov,
administrador contratado por Shelikhov, el monopolio
sobre el comercio de la región y autoridad guberna-
mental. A partir de ese momento y hasta que los Es-
tados Unidos compraron el territorio, Iglesia y Estado
estuvieron íntimamente vinculados.
Derivado de estos hechos y a casi 150 años de
la compra de Alaska, en la actualidad, el cristianismo
ortodoxo todavía desempeña un papel muy importan-
te en la vida de muchos nativos y de los pobladores
de las regiones del sudeste, sudoeste y centro-sur,
principalmente. Quienes visiten Sitka, Juneau, Kenai
y, en especial, las Islas Aleutianas pueden explorar
las adorables iglesias y sus bellas obras de arte.
36
Russian inheritance
In Anchorage and other cities of Alaska, there are
still traces of the Russian traditions that once pop-
ulated these remote spots. In the architecture of
some buildings, it is possible to observe those ele-
gant domes and styled and colorful icons, reflecting
the influence of some of their first inhabitants. In
1784, when Grigory Shelikhov settled the first per-
manent colony in the Three Saints Bay in the Kodiak
Island, trappers and fur traders had already started
to exploit Alaska’s natural resources wealth. One de-
cade later, Catherine the Great, on Shelikhov’s peti-
tion, accepted to establish an Orthodox mission on
that spot; with the arrival of priests and missionar-
ies a historical milestone was marked because the
evangelization aided to forge ties between the Rus-
sian traders and the aboriginal Alaskan tribes that
were their main workforce.
Later on, in 1799, the Russian-American Com-
pany, in the charge of Aleksandr Baranov, an ad-
ministrator hired by Shelikhov, was granted the
monopoly of the region trade and the governmen-
tal authority. From that moment on, until the US
purchased the territory, Church and State were in-
timately enmeshed.
Derived from these facts, and almost 150 years
after the purchase of Alaska, at present the Ortho-
dox Christianity still plays a very relevant role in
the life of many natives and inhabitants of the
southeast, southwest and south central regions,
mainly. People visiting Sitka, Juneau, Kenai and in
particular, the Aleutian Islands, may explore the
lovely churches and gorgeous works of art.
36. El glaciar de
Mendenhall es un
espectáculo de
hielo bajo tierra,
con más de 10 km
de extensión. /
The
Mendenhall Glacier
is a spectacle of
ice underground,
with more than
10 km long.
compás int • int compass