Marruecos - page 44

42
·amura·
compás int •
compass int
osa), where we saw a strange, though typical,
Moroccan sight: some goats on the branches of
these trees, eating the tender leaves.
Installed in the magnificent Riad El Arsat and
El Assafir, we began to enjoy the rose colored city
of the south, which is located in the heart of a huge
field of date palms.
Even though it has grown excessively in the
last decade, Marrakech still has a medieval air.
Visitors will encounter streets that fill the heart of
the Medina andmake their way through the differ-
ent markets, intriguing, typical scenes; discover
the most amazing shops, buy exceptional crafts,
haggle to their hearts content with the rug sellers
and push doors that are slightly open to meet peo-
ple and discover their daily life.
The Medina is a real labyrinth packed with sur-
prises, small plazas, streets shaded with reed roofs
and markets.
The afternoons end in the city’smost represen-
tative place: the Djemaa el Fna Plaza, designated a
World Heritage Site by the UNESCO. Moroccans
gather in a circle around storytellers, acrobats,
musicians, dancers, monkey tamers and the
famous snake charmers. Witch doctors sell herbs
and miraculous products, women paint hands
with henna, men wearing large hats sell water that
they pour from bags made of goat skins into cop-
per kettles, other women read the future in the
palm of a hand and some stalls proudly offer the
best skewers and kaftas, enveloping the plaza in
smoke. Starting at four in the afternoon, and until
produce y pasando la zona de los arganas (argania
spinosa) encontramos unas cabras subidas en ese
árbol para degustar las hojas más tiernas, ofreciendo
una imagen extraña, aunque típica de Marruecos.
Instalados en los magníficos Riad El Arsat y El
Assafir empezamos a disfrutar de la ciudad rosa del
sur instalada en medio de un gran palmar de palme-
ras de dátiles.
A pesar de haber crecido de manera exagerada en
la última década, Marrakech conserva su atmósfera
medieval con sus callejones que llenan el corazón de
la medina para atravesar los diferentes socos, encon-
trarse con escenas intrigantes y típicas, descubrir las
más sorprendentes tiendas, comprar obras de arte-
sanía excepcionales, regatear a gusto con los vende-
dores de tapetes, empujar puertas entreabiertas y
conocer la gente y su vida cotidiana.
La medina es un verdadero laberinto lleno de sor-
presas, con sus placitas, sus callejones sombreados
por techos de cañizos y sus mercados.
Las tardes terminan siempre en el lugar más
emblemático de la ciudad: la Plaza Djemaa el Fna,
designada Patrimonio de la Humanidad por la UNES-
CO. Los marroquíes se reúnen en círculo alrededor de
un narrador de historias y cuentos, acróbatas, músi-
cos, bailarines, domadores de monos y los famosos
encantadores de serpientes. Los brujos venden sus
hierbas y productos milagrosos, las mujeres pintan
las manos con hena, los hombres de gran sombrero
venden agua que vierten desde sus bolsas de piel de
cabra en unos timbales de cobre, otras mujeres leen
el futuro en las manos, unos puestos se enorgullecen
1. La Menara en Marrakech son
los jardines donde se
cultivan el olivo desde
siempre
The Menara in Marrakech
are gardens where olives
have always been grown.
1
1...,34,35,36,37,38,39,40,41,42,43 45,46,47,48,49,50,51,52,53,54,...132
Powered by FlippingBook