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En África se encuentran seis de las siete especies
de baobabs (la otra crece en Australia); el único en su
tipo es la
adansonia grandidieri
, propia de Madagascar,
famosa porque da vida a la impresionante “avenida de
los baobabs gigantes” de Morondava.
En la mitología Nuer el baobab es considerado el
árbol-madre, hecho que el naturalista estadounidense
Peter Matthiessen recoge en una de sus narraciones
de 1972: “Un gran baobab que sobresale con fuerza,
como una raíz antigua de la vida, entre los pastizales
que se extienden hasta el horizonte“. Su fama posi-
blemente deriva de su capacidad de almacenar agua
(más de 6,000 litros), lo que lo convierte en una fuen-
te de agua durante la sequía, factor que permitió la
expansión de los pueblos nómadas por las zonas más
áridas de África. Además, las mujeres recogen las se-
millas del árbol, ricas en proteínas y grasas, con las
cuales hacen harina y posteriormente cocinan diver-
sos platillos; las hojas frescas se comen como ensa-
lada, y la corteza los abastece de calcio y fibra para
elaborar cuerdas y redes.
Adicionalmente, el árbol de la vida genera provi-
siones extra, pues de los panales de abejas que se ins-
talan en los troncos y ramas la tribu se surte de miel;
también, atraen a criaturas nocturnas como los mur-
ciélagos y gálagos (pequeños primates) que polinizan
sus flores. Sin embargo, algunos pueblos consideran
que estos animales atraen a los espíritus, por lo que
creen que los baobabs son las casas de las almas de
sus antepasados.
21. Mezquita de
Antsirabe, una de las
mayores regiones
de Madagascar.
/
Antsirabe
Mosque, one of the
largest regions of
Madagascar.
21
In Africa there exist the six of the seven species
of baobabs (the other one grows in Australia); being
unique the adansonia grandidieri, exclusive from
Madagascar, famous because it grants life to the im-
pressive “Avenue of the Giant Baobabs” ofMorondava.
In the Nuermythology, the baobab is considered
the mother-tree, fact that the American naturalist
Peter Matthiessen records in one of his 1972 nar-
rations: “I imagine a great baobab thrust up like
an old root of life in those wild grasses that blow
forever to the horizons.” (An African trilogy, Peter
Matthiessen, Random House). Its reputation might
come from its capability to hold water (more than
6,000 liters), being a source of water during draught,
factor that allowed the expansion of the nomad
peoples over the most barren zones of Africa. Even
more, women pick up the tree seeds, rich in proteins
and oils, make flour with them and then cook sev-
eral dishes; the fresh leaves are eaten in salads, and
the bark supplies them with calcium and fiber for
making ropes and nets.
Additionally, the tree of life generates ex-
tra supplies: from the beehives installed in its
trunks and branches, the tribe gets honey; also
the trees attract nightly creatures such as bats
and galagos (little primates) to pollinate its
flowers. However, some peoples consider that
these animals attract the spirits and that is why
they believe the baobabs are homes of their an-
tecessor’s souls.