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de 1950, y los jardines, del genial paisajista Burle Marx,
son atractivos por sus propios méritos. El restaurante
es muy simpático, ideal para una comida liviana, antes
de seguir disfrutando de la ciudad maravillosa.
Otra opción es el Museo de Arte Moderna, el
“MAM”, mi museo favorito en Río, en el barrio de
Flamengo, en dirección al Centro, que abriga una
bella colección del período “modernista” de las ar-
tes plásticas brasileñas, principalmente de los años
veinte y treinta. Más hacia el centro de Río está el
Centro Cultural Banco de Brasil, el CCBB, ubicado
en un edificio histórico del inicio del siglo XX, que
cuenta con espacios para exposiciones, teatro y
cine, además de un encantador café, ideal para una
comida sana y ligera.
Si prefieres una comida completa, y más si es sá-
bado, no te pierdas la típica feijoada, la cazuela de fri-
joles negros y carnes variadas que quizás sea el único
platillo que uno encuentra en cualquier región de Bra-
sil, en un buen restaurante en uno de los hoteles en
frente a la playa de Ipanema.
Un lindo plan al aire libre, antes del museo, para
escapar del calor del mediodía, o por la tarde, des-
pués del paseo cultural, es un recorrido por el Jardín
Botánico, establecido en el comienzo del siglo XIX,
cuando la corona portuguesa se desplazó a Brasil,
evitando las peores consecuencias de las guerras
napoleónicas en Europa. Entre las miles de especies
de plantas que se fueron sumando a lo largo de dos
siglos, están las afamadas “palmeras imperiales”,
cuyo primer árbol mandó plantar el príncipe portu-
gués en 1809.
El día perfecto en Río termina con un atardecer en
la playa de Ipanema. Es una tradición carioca aplaudir
al sol mientras se pone al costado de las montañas
“Dos hermanos”, una tarjeta postal clásica de Río.
Más agua de coco, y de nuevo me acuerdo de aquel
samba del comienzo de nuestro día, “Río, su mar /
Playa sin fin”. Imposible no creer, como Tom Jobim,
que “Río, tú fuiste hecho para mí”.
with the gardens, created by the landscape artist
Burle Marx, are attractive on their own merit. The
restaurant is quite nice, ideal for a light meal to
continue enjoying the marvellous city.
Another option would be the Museum of Modern
Art, the“MAM”, my favorite museum in Rio, in the
neighborhoodof Flamegno, toward Downtown, which
tucks a beautiful collection of the “modernist” period
in the Brazilian plastic arts, mainly in the decade of
the 20’s and 30’s. In direction to Rio´
s downtown, the
Cultural Center Bankof Brazil is found, theCCBB, locat-
ed in the historic building with an architecture of the
XX century, which counts with spaces for showcases,
theater and cinema, besides owning a charming café,
ideal for healthy and light food.
If you prefer a complete meal, and if it is a satur-
day, don’t miss the opportunity of trying the typical
feijoada, the pot with black beans and varied meats
may be the only dish that you can find in any region
of Brazil, in a good restaurant or in one of the hotels
at the beach of Ipanema.
A nice plan for outdoors, before heading to the
museums and escape from the afternoon heat,
after the cultural walk, a después del paseo cul-
tural, is a stroll through the Botanical Gardens,
established in the beginning of the XIX century,
when the Portuguese crown moved through Brazil,
avoiding the worst consequences of the Napole-
onic wars in Europe. Amongst thousands of plant
which added up during two centuries, the so called
“Imperial palm trees”. which has the first three the
Portuguese planted in 1809.
The perfect day in Rio ends up with a sunset in
the beach of Ipanema. It is a carioca tradition to clap
to the sun while is it setting aside the mountains
“Two brothers”, a classic postcard of Rio. More co-
conut water and once again I remember the samba
from the beginning of our day, “Río, its sea / Endless
beach”. Impossible not to believe, same as Tom Jo-
bim, that “Río, you were made for me”.
44. Jardín Botánico,
São Paulo.
/ Botanic
Gardens, S
ã
o Paulo.
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