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·amura·
compás int •
compass int
framed by small houses, before passing rocky
Point Arago, where the cliffs plunge into the sea.
At the end of the Anse Guichard we discovered
Friar’s Bay and, passing Molly Smith Point, we came
upon the large golden sand beach of Grand Case Bay,
were we found a town trapped between the sea and
the lagoon, with its small dock and canal that per-
mits the entrance to the lagoon and its salt mines.
Grand Case is renowned for its haute cuisine and is
the ideal place in which to enjoy exquisite grilled
lobster before continuing on our journey.
Bell Hill, at the end of Grand Baie, ends in the
sea in a string of small rocks, Crowl Rock —a well
known scuba diving site—, and hides Anse Marcel,
a closed, well protected bay renowned among
sailors for its excellent Resort Meridien Marina,
which offers secure mooring, fine restaurants and
marvelous shopping.
However, we decided to be more adventure-
some and continue our journey, passing the
“Petites Cayes”, a series of small keys located at the
foot of Red Rock plateau, which mark the door of
the Atlantic side, with its stronger waves, to con-
tinue towards the “Grandes Cayes”, where sailing is
made more difficult by the presence of reefs along
the length of the coast. The sonar always informs
us of the depth of the sea and the contour of its
bottom is always surprising.
bordean, antes de pasar la Punta Arago, rocosa,
donde los acantilados caen al mar.
Al fondo de la Anse Guichard descubrimos la
Bahía Friar, y pasando la Punta Molly Smith se abre
la gran playa de arena dorada de la Bahía de Grand
Case, donde se aloja el pueblo atrapado entre el mar
y la laguna, con su pequeño muelle y su canal que
permite entrar en la laguna donde surgen las sali-
nas. Grand Case tiene fama por su alta cocina y es el
lugar ideal para disfrutar de unas exquisitas langos-
tas asadas antes de seguir nuestro recorrido.
La Colina Bell, al final de Grand Baie, se termina
en el mar con una serie de pequeñas rocas, Crowl
Rock, sitio conocido para bucear, y esconde una
bahía cerrada, Anse Marcel, bien protegida, recono-
cida por todos los navegantes por su excelente
Marina del Resort Meridien, que ofrece seguridad
de atraque, buenos restaurantes y maravillosas
compras. Sin embargo, decidimos ser más aventu-
reros y seguir nuestro recorrido, pasando los
“Petites Cayes”, una serie de pequeños cayos al pie
de la meseta de Red Rock, que marcan la puerta del
lado del Atlántico, con olas más fuertes, para
seguir entonces hacia los “Grandes Cayes”, donde
la navegación se dificulta por la presencia de arre-
cifes a lo largo de la costa. La sonda nos indica
siempre la profundidad y el relieve del fondo es
muy sorprendente.